Derechos Humanos y
Solidaridad Democrática Internacional

Artículos

Observatorio de Relaciones Internacionales y Derechos Humanos

7 de octubre de 2020

La voz de los que no tienen voz

La definición de resiliencia describe exactamente las historias de estas personas comunes en Cuba, China, Corea del Norte y Bielorrusia presentadas en el Oslo Freedom Forum 2020: la capacidad que tiene una persona para superar circunstancias traumáticas. La capacidad de no darse por vencido, y seguir movilizando, protestando, demandando cambios frente a cualquier tipo de represión, detención, amenaza. Una capacidad que une no solamente a estos prominentes defensores de la democracia, sino también a cada pueblo que esta subyugado por un régimen autocrático que pisotea sus derechos humanos.
Por Flavio Cancemi

Oslo Freedom Forum 2020

La primera edición virtual del Oslo Freedom Forum se realizó durante los días 24 y 25 de septiembre de 2020, contando con la participación de múltiples activistas y defensores de derechos humanos, cuyas historias personales han contribuido a la realización de un evento espectacular bajo todo aspecto. Las historias de los diferentes activistas - todas vinculadas por un hilo de Ariadna invisible que se reconducía a la resiliencia - constituyen una fuente de inspiración de inexplicable importancia: fueron testimonios de la fuerza de voluntad de mujeres y hombres, que ante un objetivo común han enfrentado gobiernos tiránicos, elecciones en condiciones desventajosas y hasta amenazas de muerte. Además de esto, el Oslo Freedom Forum constituye un espacio de propuestas y de ulterior profundización de cuestiones temáticas fundamentales en el escenario político actual. Un evento necesario que nos recuerda cuanto la lucha por un mundo más libre y justo es importante para que cada individuo viva en un lugar más libre y justo a su vez. 

El Oslo Freedom Forum no es solamente un evento organizado por Human Rights Foundation, sino también, representa la celebración de los esfuerzos realizados por defensores de la democracia en el mundo, desde activistas hasta políticos que luchan diariamente por la difusión de los valores democráticos y la defensa de la dignidad humana. Por más de una década, este evento ha sido unos de los pilares fundamentales para la creación de una comunidad democrática fuerte y cohesionada, cuya función principal ha consistido en la de ser un megáfono para la difusión de democracia y derechos humanos. Rendir homenaje y divulgar los esfuerzos promovidos por los activistas es un acto obligado y necesario para que no se pierda la esperanza de convertir el mundo en un lugar más justo y libre. Sobre todo, si se considera que por un lado, el 54% de la población, es decir cerca de 4 mil millones de personas, actualmente viven bajo dictadura y, por el otro, los gobiernos autoritarios aprovecharon de la pandemia para reprimir y arrestar a los activistas en dichos países.

Ariel Ruiz UrquiolaGracias a eventos como estos es posible conocer historias de resiliencia de personas comunes que, normalmente es difícil que emerjan a la luz bajo regímenes autoritarios, como por ejemplo el régimen cubano, que ejerce una de las censuras más rígidas en el mundo. La historia de Ariel Ruiz Urquiola, un ambientalista, biólogo, LBQTIQ+ y activista de derechos humanos cubano, es una de aquellas en que la palabra resiliencia toma forma en su espíritu tenaz y obstinado a obtener la justicia y el respeto de sus derechos fundamentales. Ariel ha sido un investigador y profesor de la Universidad de la Habana que de tenerlo todo ha llegado a no tener nada más que perder por haber denunciado las malas prácticas promovidas en la utilización del recurso marino por parte del gobierno cubano. Por tal razón, ha sido expulsado de la universidad perdiendo con ello su trabajo de investigador por el cual ha estudiado toda su vida. En lugar de rendirse, Ariel no se dio por vencido y se convirtió en un agricultor con el objetivo de realizar la primera finca eco-sostenible y autosustentable del país. Sin embargo, el gobierno no estaba de acuerdo. El Ministerio de Agricultura de Cuba hizo todo lo que estaba en su poder para desmoralizar al biólogo y disuadirlo de su proyecto, dando fuego a sus cosechas, matando los animales de su finca y cortándole el servicio eléctrico. El 25 de julio de 2018, poco después de haber sido detenido arbitrariamente por su participación a una marcha pacífica en favor de organizaciones, comunidades y personas LGBTIQ+, el aparato de seguridad estatal de Cuba le inyectó HIV en su sangre, como luego fue comprobado por los exámenes realizados por centros hospitalarios alemanes, marcando su vida para siempre.  El número de personas oprimidas en Cuba como Ariel es elevadísimo. Priorizar la difusión de estas historias es de primordial importancia para que la presión sobre Cuba por parte de la comunidad internacional no baje, y para que el gobierno se detenga de cometer actos de tal gravedad y violencia.

Eunhee ParkParece difícil creerlo pero también en los regímenes autoritarios más rígidos y crudos existen disidentes que prefieren poner su vida en riesgo por la libertad en lugar de vivir una vida prolongada debiendo renunciar a sus derechos. Este es el caso, por ejemplo, de la gente de Corea del Norte, que cada día debe aguantar el hambre, la pobreza y la opresión de una dictadura rígida y violenta como la de la dinastía Kim. Especialmente, es la historia de Eunhee Park, una joven norcoreana que habiendo sido humillada y torturada por la policía del régimen autocrático, prefirió huir de su país en la búsqueda de libertad. Una historia que viene de gente común, de resiliencia, de amor por la vida. Eunhee, desde pequeña, ha siempre tenido el sueño de poder pasear por las calles de su pueblo llevando puesto un vestido elegante, con pendientes, con el pelo largo y suelto y poder expresar su opinión libremente. En Corea del Norte, es ilegal para una mujer llevar el pelo largo y utilizar pendientes. Es más, desobedecer estas reglas puede traer como consecuencia de encontrarte en la calle con la policía cortándote el pelo y quitándote los pendientes. Esto es exactamente lo que le ha pasado a Eunhee que a partir de aquel día ha empezado a preguntarse si realmente valía la pena vivir así: sin poder perseguir sus sueños, sin poder expresarse libremente, sin poderse manifestar su personalidad. Estas fueron las razones que a los 17 años dejaron que la joven disidente huyera de Corea del Nord, pasando por China y Laos para refugiarse a Seúl, capital de Corea del Sur. Ahí tampoco encontró la paz rápidamente. Tuvo que luchar en contra de la indiferencia de la gente del lugar, de las deudas acumuladas por huir, de la dificultad de insertarse en otro país. Pero la resiliencia presente en el alma de la joven Euhnee era tanta que le permitió seguir adelante, sobrevivir al régimen norcoreano dictatorial y conseguir sus sueños volviéndose una influyente youtuber que sensibiliza a la población surcoreana acerca del régimen del norte. Las palabras finales de la intervención de Eunhee fueron fuertes y directas, dirigidas a la comunidad internacional: hay que reconocer la resiliencia del pueblo norcoreano que cada día sufre de hambruna, de pobreza, subyugados por un régimen que no gobierna para servir al pueblo sino para explotarlo. Solamente presionando a Kim y ofreciendo solidaridad con los coreanos será posible obtener un avance positivo en Corea del Norte.

Christopher BaldingOtra manera de luchar en contra de los regímenes autoritarios es estudiar y conocer de manera profunda la manera en que oprime su población. Esto es lo que el profesor Christopher Balding promueve cada día a través de su investigación. Muchos comenten el error de pensar la Big Data y los derechos humanos como dos ámbitos separados. Sin embargo, el canal de control primario utilizado por el gobierno comunista de China es a través de la recolección de Big Data por medio de, por un lado, cámaras de seguridad que están colocadas en cada esquina, y por otro lado, a través de la recolección de todas las informaciones contenidas en las redes sociales y en los celulares. El Profesor Christopher Balding tuvo la posibilidad de armar un equipo de investigación para descubrir exactamente cuál es el mecanismo que le permite a los aparatos de seguridad nacional del gobierno chino controlar a su población y los resultados fueron aterradores. En primer lugar, gracias a los avances tecnológicos, el gobierno chino posee ordenadores que pueden reconocer, categorizar y almacenar cualquier información con extraordinaria rapidez, desde la cara, la manera de caminar o de hablar de las personas hasta las palabras más utilizadas, las búsquedas en internet, las fotos y videos etc. Los datos analizados por el profesor Balding son cien terabytes de datos, o en otras palabras, cien ordenadores totalmente rellenos de estos datos. Considerando que la población china asciende a 1.4 billones de personas, los datos analizados por el profesor y su equipo corresponden a una parte infinitesimal de la cantidad de datos que realmente posee el gobierno. La investigación condujo a resultados fuertemente impactantes: el gobierno chino, a través de algoritmos pueden elaborar los big datas y clasificarlo en las siguientes categorías: sospechoso, criminal y extranjero. Es una tecnología muy avanzada que los regímenes autoritarios codician intensamente porque les asegura el control de casi la totalidad de la población sin el ingente empleo de fuerzas policiales desplazadas por las ciudades. Hay que imaginar que con esta tecnología es posible controlar alrededor de mil millones de personas sentados en una silla mirando pantallas. Esto se debe a que en países autoritarios como China, el riesgo más peligroso para el gobierno no es la violencia que puede conllevar una fuerte represión, sino las ideas. De tal manera, el gobierno chino detenta un control absoluto sobre la gente, y puede enterarse hasta de lo que piensan. Afortunadamente, en democracia esto no es posible: la única entidad que puede acceder a estos datos es el gobierno bajo una demanda legal y oficial y por casos específicos. Por ende, la idea del profesor Balding es que las democracias establezcan límites y leyes comunes sobre la manera en que estos datos pueden ser utilizados y sobre quien puede acceder, a nivel internacional. De tal manera, se obtendrá una presión internacional muy fuerte y cohesionada presionando al Partido comunista chino de continuar con esta política de control y garantizando los derechos a la privacidad de las personas. En particular, la definición, la aplicación y la difusión de un marco legal común sobre el almacenamiento de big data puede constituir un límite importante para los estados a fin de que abandonen estas prácticas autoritarias. El advenimiento de la tecnología es positivo, sin embargo el uso que se puede hacer puede convertirse en algo peligroso y perjudicial por la salvaguardia de los derechos humanos de las personas.  

Svetlana Tsikhanouskaya, candidata a presidente y esposa del líder de la oposición democrática bielorrusaLa última historia de resiliencia presentada este año en el Oslo Freedom Forum fue sobre el caso que vio todo el mundo al asistir al levantamiento del pueblo bielorruso en contra del dictador Alexander Lukashenko para demandar elecciones libres y justas. Es la historia de cada ciudadano bielorruso que desde el fin de la II guerra mundial ha vivido bajo el régimen soviético antes y el régimen autoritario de Lukashenko después. Sin embargo, “finalmente, ha llegado nuestro momento” afirma la líder de la oposición democrática Svetlana Tsikhanouskaya. Svetlana es la esposa del líder de la oposición democrática bielorrusa que se encuentra detenido por su actividad política. En ocasión de las elecciones que tuvieron lugar el pasado 9 de agosto, Svetlana decidió candidatearse a las presidenciales en solidaridad hacia todos los prisioneros políticos del país. Desde el primer momento, la candidatura de Svetlana ha sido apoyada largamente creando grandes expectativas de cambio por parte de los bielorrusos. Sin embargo, el 9 agosto, con la realización de elecciones que fueron juzgadas fraudulentas por institutos que monitorean el desarrollo libre y justo de las elecciones, pareció poner fin al sueño de democratización que los bielorrusos persiguen desde muchísimo tiempo: Svetlana ha sido detenida por el aparato de seguridad de Lukashenko y obligada a abandonar el país. Sin embargo, el pueblo no se dio por vencido y salió a la calle para protestar y demandar por la organización de nuevas elecciones. Otra vez, la resiliencia une a los ciudadanos bielorrusos que a pesar de la tremenda represión de la cual fueron víctimas en estos meses, siguen marchando en contra del gobierno de Lukashenko. De repente, lo que para Svetlana era un acto de solidaridad para los prisioneros políticos como su esposo, se convirtió en algo exponencialmente más grande e importante: la esperanza de una nación entera. Por eso, volvió a su país para movilizar a la sociedad hasta que se realicen nuevas elecciones. Las emocionantes palabras de la intervención de Svetlana, con las cuales se realizó el cierre del evento, fueron emblemáticas: la única manera para ayudar no solamente los bielorrusos, sino también todos los pueblos que están luchando por sus derechos en contra de gobiernos tiránicos es mantener viva la atención a nivel internacional siendo “the voice of the voiceless”, es decir, la voz de los que están privados de ella.

Con las palabras de Svetlana se cerró un evento que ha visto la participación de muchas personalidades, las cuales tuvieron en común su carácter resiliente. La definición de resiliencia describe exactamente las historias de estas personas comunes: la capacidad que tiene una persona para superar circunstancias traumáticas. La capacidad de no darse por vencido, y seguir movilizando, protestando, demandando cambios frente a cualquier tipo de represión, detención, amenaza. Una capacidad que une no solamente a estos prominentes defensores de la democracia, sino también cada pueblo que esta subyugado por un régimen autocrático que pisotea sus derechos humanos.  No importa donde nacemos o donde nos criamos, los derechos son un elemento imprescindible del ser humano, y no existe ninguna forma de gobierno que nos otorgue estos derechos. Más bien, es algo que adquirimos desde el primer momento que ponemos un pie en este mundo que todos nosotros compartimos de la misma manera. El único deber del gobierno es garantizar que nadie los viole y que todos gocen de los mismos derechos.