Derechos Humanos y
Solidaridad Democrática Internacional

Artículos

Observatorio de Relaciones Internacionales y Derechos Humanos

21 de abril de 2014

Túnez en transición a la democracia

Inclusive entre otros países en vías de transición de la Primavera Árabe, la nueva constitución de Túnez se considera la más duradera y prometedora. Puntos clave de la constitución incluyen, entre otros, la protección de los derechos de las mujeres, su inclusión en el gobierno y la sociedad, las libertades de expresión y de religión, el mecanismo de control y equilibro en el gobierno, elecciones competitivas y obstáculos a un gobierno de la mayoría, la protección de la sociedad civil y exclusión del ejército del gobierno.
Por Alexander Doler

En Túnez, el país que inició la Primavera Árabe, parecen muy buenas las perspectivas para el futuro, luego de la ratificación de una nueva constitución en enero del 2014. La constitución está siendo celebrada por sus ideales liberales y democráticos y por la protección de los derechos humanos y las libertades civiles, convirtiéndola en una fuente de grandes esperanzas y expectativas por todo el mundo, especialmente debido al carácter pacífico de la transición y la ausencia y neutralidad del ejército en el proceso.

Inclusive entre otros países en vías de transición de la Primavera Árabe, la nueva constitución de Túnez se considera la más duradera y prometedora. Puntos clave de la constitución incluyen, entre otros, la protección de los derechos de las mujeres, su inclusión en el gobierno y la sociedad, las libertades de expresión y de religión, el mecanismo de control y equilibro en el gobierno, elecciones competitivas y obstáculos a un gobierno de la mayoría, la protección de la sociedad civil y exclusión del ejército del gobierno.

Hubiera resultado imposible que la constitución fuera promulgada si no fuera por un acuerdo entre partidarios de dos posturas muy opuestas. Los votos de algunos diputados de facciones Islamistas coincidieron con los de los partidarios de una Ley Estatal laica, señalando una posible transición de ideales extremistas hacia una postura más inclusiva, menester para el establecimiento de una democracia duradera.

Otro punto clave que aportó a la transparencia de la redacción de la constitución fue la inclusión e influencia de la sociedad civil. Miembros de la sociedad civil fueron invitados a participar en negociaciones y expresar sus preocupaciones e ideas a los miembros de la Asamblea Constitucional, asegurando la inclusión de medidas claves de derechos humanos. No cabe la menor duda de que muchas de las medidas democráticas claves no hubiesen sido aprobadas sin su fuerte presencia e influencia.  

Uno de los avances más considerables en la constitución son las medidas tales como el Artículo 45, que incorporan a los derechos de las mujeres y garantizan su igualdad de oportunidades y la protección de violencia. Esto es particularmente bienvenido en una región en la que las mujeres históricamente han sido – y siguen siendo, reprimidas. Con toda certeza, las medidas como éstas, cuyos objetivos son la paridad de géneros, representan un enorme avance en la región y un gran éxito para los derechos humanos, contribuyendo a la atención positiva atraída por la transición democrática en Túnez.

Además, otra medida revolucionaria es la inclusión del Artículo 102, sobre lo cual Human Rights Watch señaló: “El poder judicial es una autoridad independiente que asegura la administración de justicia, la supremacía de la corte, la soberanía de la ley y la protección de los derechos y libertades”. El Artículo 109 también “prohíbe cualquier forma de interferencia en el poder judicial”. Aún más importante es la exclusión de la radical Sharia de la ley básica del estado, protegiendo adicionalmente el carácter civil del estado y poniendo los cimientos para la protección de los derechos humanos.

Sin embargo, como no podría ser de otra manera, este país de la Primavera Árabe tiene por delante muchos más obstáculos por vencer para lograr formar un duradero y transparente Estado de derecho. Según Human Rights Watch, muchos artículos de la constitución tienen fórmulas imprecisas, lo que los deja abiertos a interpretación, como el Artículo 6 que busca complacer tanto a las audiencias religiosas como a los laicos y satisface a los hiper-religiosos, quienes consideran que el desempeño gubernamental debe servir como vigilante de lo sagrado y, a su vez, el artículo plantea que cada individuo debe tener la libertad de elegir qué religión practicar, sin intrusión ni interferencia.

Muchas disparidades y fórmulas imprecisas existen también en los artículos que garantizan los derechos de las mujeres, dejándolos sujeto a interpretación y posibles abusos en el futuro.  Además, permanecen muchas fuerzas externas y poderosas, dentro y fuera del país, que no desean ver la democracia instalada en Túnez. Asimismo, la democracia es un concepto totalmente nuevo para este país y para la mayoría de la región, así que la falta de experiencia en su manejo, como también una fragilidad general, son debilidades potentes que entrarán en juego a lo largo de esta transición.

Túnez ha atraído mucha atención positiva de la comunidad internacional, debido a su afán y dedicación en producir una democracia transparente y justa, la primera en su región para hacerlo. Sus esfuerzos en crear una democracia duradera son definitivamente loables, pero para el pueblo tunecino y los partidarios democráticos y de derechos humanos les queda un camino bastante largo por delante.