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Corea del Norte bajo la lupa

16-03-2022

Rusia, China y Corea del Norte: un frente unido contra Estados Unidos

La invasión rusa a Ucrania, la escalada china en el estrecho de Taiwán, las pruebas norcoreanas de misiles: los tres escenarios militares convergen en un desafío a la influencia de Estados Unidos en el noreste de Asia y vuelven a poner el foco en las armas nucleares. Para Pyongyang, el resultado no podría ser mejor. Rusia y China tienen un interés común en la supervivencia del régimen norcoreano y aunque siempre han mirado con desconfianza el programa nuclear de los Kim, podría ser un costo que están dispuestas a asumir en el actual escenario internacional.
Por Sangsoo Lee

(38 north) Estados Unidos enfrenta en este momento un desafío múltiple por parte de sus adversarios en el noreste de Asia: la invasión de Rusia a Ucrania, la escalada militar de China en el estrecho de Taiwán y las continuas pruebas de misiles de Corea del Norte.

A medida que aumentan las tensiones militares entre Estados Unidos y los principales aliados de Corea del Norte –China y Rusia–, Pyongyang ha expresado su apoyo inequívoco a Moscú y Pekín mediante críticas afiladas a la política estadounidense. En un comentario publicado en el sitio web del Ministerio de Relaciones Exteriores, Corea del Norte expresó su posición clara sobre la invasión de Ucrania por parte de Rusia y la confrontación entre Estados Unidos y China en la región del Asia-Pacífico. Pyongyang defendió a Moscú y culpó a Washington como "la causa de la crisis en Ucrania" por haber ignorado "la demanda razonable y justa de seguridad por parte de Rusia". [1] De manera similar, Corea del Norte también arremetió contra Estados Unidos por su intención de retomar los viejos planes para aislar a China en la región del Asia-Pacífico.

Además, a medida que crece la competencia estratégica entre Estados Unidos y China, ambos países buscan reclutar aliados ideológicos en su carrera por la hegemonía global. La estrategia de Biden para contener el ascenso militar de China ha sido fortalecer sus propias alianzas en Asia. Sin embargo, el efecto de los esfuerzos estadounidenses para fortalecer las relaciones con Corea del Sur y Japón ha dado como resultado la convergencia de intereses y la renovada cooperación entre China, Rusia y Corea del Norte.

Todos estos desarrollos parecen sugerir la emergencia de un triángulo estratégico destinado a reducir la influencia de Estados Unidos en la región y promover un sistema internacional multipolar.

Año nuevo, estrategia nueva contra Estados Unidos

Pocos detalles se conocen sobre la reunión plenaria de la Octava reunión del Comité Central del Partido de los Trabajadores de Corea, celebrada del 27 al 31 de diciembre de 2021. El discurso de Kim Jong Un en esa ocasión reemplazó al discurso habitual de Año Nuevo, lo que hace imposible tener un sentido real de la dirección o las prioridades de la política exterior norcoreana para 2022. Las únicas pistas fueron que se revisaron los principios y las direcciones estratégicas más relevantes para lidiar con la cambiante situación política internacional.

Pyongyang defendió a Moscú y culpó a Washington como "la causa de la crisis en Ucrania" por ignorar "la demanda razonable y justa de seguridad por parte de Rusia"

Si bien estos principios no ofrecen mucha información, parecen indicar que Pyongyang continuará con su enfoque de “avance frontal” y “poder por poder” como estrategia externa, en línea con la promesa anterior de Kim de fortalecer las capacidades militares nacionales. [2] Sin embargo, y lo que es más importante, los planes de Corea del Norte para este año en política exterior parecen haber sido recalibrados para incluir las nuevas realidades geopolíticas: la confrontación entre Estados Unidos y Rusia por Ucrania y entre Estados Unidos y China por Taiwán.

Corea del Norte viene ejerciendo presión sobre Estados Unidos desde principios del año con el lanzamiento de misiles de corto alcance en diez ocasiones, y Kim Jong Un ha insinuado la posibilidad de que la RPDC rompa su moratoria sobre pruebas nucleares y de misiles de largo alcance. Para Corea del Norte, no podría haber mejor momento para confrontar a Estados Unidos con la formación de un frente unido con Rusia y China.

Sin sanciones, pero con ayuda

Pyongyang no es unilateral en sus acciones para fortalecer lazos con China y Rusia, ya que estos dos países también parecen apoyar cada vez más al régimen de Pyongyang. El 20 de enero de 2022, China y Rusia impidieron que el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas impusiera más sanciones a Corea del Norte por sus recientes pruebas de misiles. China adujo que necesitaba más tiempo para estudiar las sanciones, mientras que Rusia exigió más pruebas para respaldar la solicitud de Estados Unidos. Además, en los últimos años, China y Rusia han presionado a menudo a la ONU para que levante las sanciones internacionales contra Corea del Norte por razones humanitarias.

Por su parte, Pyongyang ha flexibilizado algunas restricciones por la pandemia y en enero de este año reanudó la circulación de trenes entre Sinuiju (China) y Dandong (Corea del Norte) para recibir ayuda humanitaria de China. En febrero, Rusia y Corea del Norte dieron señales de estar preparándose para reanudar parcialmente el comercio bilateral.

El veto de China y Rusia a nuevas sanciones y el envío de ayuda económica a Corea del Norte han sido un espaldarazo para que Kim continúe con el desarrollo de armas de destrucción masiva. También significa que mientras las relaciones con China y Rusia estén en buena forma, su apoyo protegerá a Corea del Norte de nuevas medidas punitivas de Estados Unidos. Este apoyo ha permitido a Corea del Norte realizar pruebas con libertad y frecuencia, como fue evidente entre enero y el comienzo de los Juegos Olímpicos de Invierno de Beijing, mejorando sus capacidades misilísticas con pocas repercusiones internacionales.

Mientras las relaciones de Corea del Norte con China y Rusia estén en buena forma, su apoyo protegerá al país de nuevas medidas punitivas de Estados Unidos.

Sin embargo, sigue sin ser claro qué beneficios estratégicos obtienen China y Rusia del desarrollo de armas nucleares de Corea del Norte. Uno de los objetivos de las pruebas de misiles por parte de Pyongyang parece ser confirmar la vulnerabilidad de los sistemas de defensa antimisiles de Estados Unidos y Corea del Sur. Los datos de estas pruebas servirían como referencias para China y Rusia a la hora de mejorar sus propias capacidades misilísticas y superar los sistemas de defensa estadounidenses.

Además, China y Rusia siempre buscan formas de reducir la influencia militar estadounidense en el noreste de Asia. Si las conversaciones entre Estados Unidos y Corea del Norte se reanudasen en el futuro, China y Rusia se beneficiarían del fin de los ejercicios militares entre Estados Unidos y Corea del Sur, así como de la retirada de las armas estratégicas estadounidenses de este país, en respuesta a eventuales concesiones de Corea del Norte en el plano nuclear.

A pesar de la oposición oficial de China y Rusia a la tenencia de armas nucleares por parte de Corea del Norte, ambos países tienen interés en la supervivencia del régimen ya que puede servir como un amortiguador contra la influencia de Estados Unidos. Dado que las armas de destrucción masiva norcoreanas son un elemento disuasorio contra un posible ataque estadounidense contra Corea de Norte, parecen ser un costo que China y Rusia están dispuestas a asumir.

Estrategia de supervivencia a largo plazo

Kim Jong Un claramente se beneficiará de las crecientes relaciones antagónicas entre China, Rusia y Estados Unidos. La actual arquitectura de seguridad polarizada ha creado desafíos adicionales para resolver el problema nuclear de Corea del Norte. Beijing y Moscú están dispuestos, por ahora, a hacer del fortalecimiento de los lazos con Pyongyang una prioridad mayor que la desnuclearización de modo de disuadir la expansión de Estados Unidos y sus aliados en la región. Este enfoque crea problemas para las exigencias estadounidenses de una desnuclearización completa de Corea del Norte y crea espacio para que Kim Jong Un continúe testeando tecnología nuclear y misilística.

Actualmente, con el testeo de misiles Corea del Norte no solo está intentando que Estados Unidos reanude las negociaciones, sino también que haga concesiones como el levantamiento de sanciones y el fin de los ejercicios militares conjuntos con Corea del Sur. Ambas acciones les interesan a China y Rusia. El éxito de esto dependerá de si Kim Jong Un puede convencer a Estados Unidos de cambiar su "política hostil" hacia Corea del Norte antes de reanudar las conversaciones.

Corea del Norte ha aprendido de otros países la importancia de poseer armas nucleares. La lección más reciente es Ucrania, envuelta en un conflicto con Rusia después de haber desmantelado sus armas nucleares hace tres décadas.

Además, dado que las armas nucleares son la fuente más útil para garantizar la supervivencia a largo plazo del régimen norcoreano, Kim Jong Un ya no las utiliza como moneda de cambio. Corea del Norte ha aprendido de otros países la importancia de poseer armas nucleares. La lección más reciente es Ucrania, envuelta en un conflicto con Rusia después de haber desmantelado sus armas nucleares hace tres décadas.

Conclusión

Al ritmo actual, se prevé que Corea del Norte tendrá una cantidad significativa de misiles balísticos intercontinentales en los próximos años. Si Pyongyang finalmente alcanza este nivel de capacidad nuclear, el cambio de la estructura de poder en el noreste de Asia podría socavar la seguridad regional y crear inestabilidad en Seúl y Tokio.

A medida que la amenaza nuclear de Corea del Norte a Corea del Sur y Japón continúa creciendo, la credibilidad de la disuasión estadounidense también se ve cuestionada. Las posibles opciones que Estados Unidos puede ofrecer a sus aliados son la instalación de más sistemas de defensa antimisiles, el despliegue de sistemas de lanzamiento con capacidad nuclear de alcance intermedio, y armas nucleares tácticas y, en circunstancias extremas, autorizar el desarrollo de armas nucleares. Estas opciones sugieren que el despliegue de armas nucleares en Corea del Sur y Japón no solo reducirían significativamente el impacto de las armas nucleares de Corea del Norte en la región, sino que también deberían socavar las estrategias nucleares de China y Rusia.

Dada esta situación, China y Rusia deberían considerar si tienen motivos para preocuparse por las implicancias geopolíticas de un programa nuclear norcoreano sin restricciones. Estas consideraciones deberían forzar a China, Rusia y Estados Unidos a hacer un llamado urgente a un diálogo sobre el control de armas en la región para prevenir el desarrollo de armas nucleares en Corea del Sur y Japón, y alentar el desarme nuclear en Corea del Norte, China y Rusia, así como el fin del paraguas nuclear estadounidenses en la región.

Notas

[1] - “Respuesta del Portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de la RPDC”, KCNA, 28 de febrero de 2022.

[2]- Ver también: “Ofensiva para lograr un avance frontal: lucha para neutralizar las sanciones y la presión de las fuerzas hostiles y abrir una nueva vía para la construcción socialista”, KASS, 11 de marzo de 2020; y “Gran programa para la lucha que lleva la construcción socialista al estilo coreano a una nueva victoria: sobre el informe realizado por el líder supremo Kim Jong Un en el Octavo Congreso del PTC”, Ministerio de Relaciones Exteriores de la RPDC, 9 de enero de 2021.

Traducción: Agustín Menéndez

Edición: Florencia Grieco

Las opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de sus autores y no representan necesariamente la opinión de CADAL.

Sangsoo Lee
Sangsoo Lee está a cargo del Centro Coreano de Estocolmo del Institute for Security & Development Policy (ISDP), al que se unió en 2007. Sus áreas de interés son los asuntos de seguridad y conflictos en el noreste de Asia, especialmente la situación nuclear de Corea del Norte y las relaciones intercoreanas. Es originario de Corea del Sur, estudió en China y ha vivido en Europa. Tiene un doctorado en Estudios del Noreste de Asia por la Universidad de Pekín y ha sido investigador visitante en la Universidad de las Naciones Unidas (UNU-CRIS) y en la London School of Economics. Habla coreano, chino, japonés e inglés.
 
 
 

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