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Corea del Norte bajo la lupa

22-08-2022

El ejército de los adoctrinados (II): cómo funciona el Ejército norcoreano, del líder supremo al soldado raso

(HRNK) [ESPECIAL SOBRE EL EJÉRCITO DE COREA DEL NORTE] Con más de un millón de militares en servicio activo y otros siete millones de reservistas, Corea del Norte tiene el cuarto ejército más numeroso del mundo. Tiene además el servicio militar obligatorio más largo: al menos diez años para los hombres y siete para las mujeres. Es un costo descomunal para un país pobre: casi una cuarta parte del Producto Bruto Interno del país se destina a gastos militares y de defensa. También es un riesgo alarmante ante un eventual colapso del régimen: sujeto a un sistema de mando y control estrictamente vertical por parte del Partido y del líder, el Ejército norcoreano está aislado del flujo de información necesario para tomar decisiones de forma autónoma y, por lo tanto, reaccionar de forma previsible ante el vacío de poder.
Por George Hutchinson
 

(HRNK) Estructura y composición del Ejército Popular de Corea

Corea del Norte está extraordinariamente militarizada. A pesar de su población relativamente pequeña de 25 millones de habitantes, el Ejército Popular de Corea (KPA) es la cuarta fuerza militar más grande del mundo. Más de un millón de personas sirven en las filas del servicio activo de la mayor organización militar-terrestre del país, que incluye unidades de operaciones especiales, aéreas, navales, estratégicas y de reserva. Entrenar, equipar y guarnecer este enorme conjunto humano tiene un costo igualmente gigantesco. Kim Jong Un gasta anualmente casi una cuarta parte del insignificante producto interno bruto (PIB) de su país en gastos militares, lo que coloca a Corea del Norte en el puesto más alto entre 169 países, según un informe anual no clasificado del Departamento de Estado de Estados Unidos. En contraste, el gasto en defensa de Estados Unidos es el 4,2% de su PIB y el de Corea del Sur el 2,6 por ciento.

Corea del Norte además entrena y equipa a más de siete millones de reservistas y paramilitares que están sujetos a movilización. Con pocas excepciones, todos los varones de Corea del Norte deben registrarse para el enrolamiento militar a los 14 años. Comienzan su servicio después de graduarse de la escuela secundaria. Alrededor del 6% de la población del país sirve en servicio activo y un 25 a 30% adicional en las reservas. Sorprendentemente, el personal del KPA constituye el 9% de la fuerza laboral total del país, un porcentaje enorme en comparación con otros países. Por ejemplo, a partir de 2018, las fuerzas armadas de Rusia constituían el 2% de su fuerza laboral, mientras que en Estados Unidos y China representaban el 0,8% y el 0,3%, respectivamente.

El Ministerio de Defensa Nacional de Corea del Sur estima que Corea del Norte mantiene una estrategia militar convencional centrada en la guerra de guerrillas, híbrida y de estilo blitzkrieg, pero el país también ha mejorado sus capacidades asimétricas con armas nucleares y otras armas de destrucción masiva, misiles, artillería de largo alcance, submarinos, operaciones especiales y guerra cibernética. Desde mayo de 2019, Corea del Norte ha lanzado nuevos misiles balísticos de corto alcance basados en combustible sólido y continúa mejorando las capacidades tecnológicas de sus 6.800 expertos en guerra cibernética.

Corea del Sur calcula que, en caso de una contingencia, Corea del Norte probablemente intentará ataques de guerrilla con fuerzas asimétricas para establecer condiciones favorables que conduzcan a una pronta conclusión de la guerra. De hecho, las capacidades asimétricas parecen ser un enfoque clave. Mientras visitaba el sitio de un nuevo submarino en construcción en julio de 2019, Kim Jong Un expresó su satisfacción de que el submarino sería capaz de implementar la “intención militar estratégica” del Partido. Desde 2020, Kim también ha reiterado sus planes para fortalecer la capacidad de la artillería de Corea del Norte. Seúl calcula entonces que es probable que Pyongyang continúe ajustando su estrategia militar mientras toma en cuenta las dificultades económicas del país y los cambios en su entorno estratégico externo.

El servicio militar

Corea del Norte tiene el servicio militar obligatorio más largo del mundo. La elegibilidad para el servicio comienza a los 14 años de edad y, por lo general, el servicio comienza cuando el estudiante se gradúa de la escuela secundaria. Los hombres pueden llegar a servir durante al menos diez años y las mujeres voluntarias, siete. Después de eso, los hombres y algunas mujeres voluntarias pueden seguir adjuntos a una unidad de reserva de algún tipo durante varias décadas.

Además de las fuerzas de operaciones especiales, el típico soldado en servicio activo pasa de un tercio a la mitad de su tiempo en el Ejército realizando trabajos no militares como la construcción o la agricultura. El acceso a los alimentos presenta un desafío constante durante ese tiempo. Por lo tanto, es probable que el soldado dedique tiempo a ayudar a la unidad a la que está asignado en tareas de agricultura, pesca, recolección u otras actividades para complementar sus necesidades nutricionales.

Esta escasez de alimentos ha creado una preferencia de los reclutas por ser asignados al servicio de patrulla fronteriza debido a las oportunidades que ofrece de obtener ingresos adicionales. La escasez también incentiva la mala conducta por parte de los soldados, lo que crea tensiones entre el Ejército y los civiles. Mientras prestan servicio en el KPA, la mayoría de los soldados no obtienen permiso para visitar a sus padres; se estima que solo el 20% de los soldados norcoreanos hacen tales visitas mientras prestan servicio en el Ejército.

El líder

Kim Jong Un ejerce el poder total en Corea del Norte a través de un sistema de gobierno dinástico y autocrático basado en una ideología de gobierno única e implementado a través de una sola facción política. Diseñado sistemáticamente durante décadas para proteger el gobierno de la familia Kim, suprimir la disidencia potencial y bloquear la afluencia de información externa, este sistema ha permitido al régimen salir del paso repetidamente a través de las crisis. Sin embargo, las grietas en este sistema son cada vez más evidentes.

Kim Jong Un ha admitido abiertamente los fracasos económicos y ha expresado su preocupación por la escasez de alimentos. En lugar de encarar reformas, Kim está tomando medidas extremas para fortalecer el aparato del Partido que podrían conducir a una mayor insatisfacción y desilusión entre los norcoreanos, al tiempo que contribuyen a una mayor descomposición del Estado.

Si el régimen de Kim colapsa, la comunidad internacional debe estar preparada para tomar medidas para mantener la estabilidad. El empleo potencial, intencional o involuntario, del KPA se encuentra entre los riesgos más graves que podrían desestabilizar la península de Corea y el noreste de Asia. No está claro cómo el colapso del régimen afectaría a las Fuerzas Armadas de Corea del Norte. Sin embargo, al menos hasta que se llene el vacío de poder inmediato, no habría líder para ejercer autoridad sobre el Partido, el Estado y el Ejército. Por lo tanto, el KPA estaría desprovisto del nodo supremo de comando y control desde el cual fluyen las órdenes hacia abajo. Al carecer de una dirección clara, las unidades del KPA, en el peor de los casos, podrían ejecutar tareas de tiempos de guerra sin comprender los eventos del mundo real. Esto puede resultar en el uso de armas altamente destructivas, incluidas las de destrucción masiva.

Estos altos riesgos hacen necesaria la comprensión de las posibles vías de comunicación con las fuerzas militares del KPA en caso de una ruptura del régimen. El establecimiento de líneas de comunicación de emergencia puede evitar el uso innecesario de la fuerza y facilitar operaciones humanitarias complejas. Los puntos y vías de inserción de información deben diseñarse de modo que las fuerzas del Ejército Popular Popular de Corea, hasta el nivel de los soldados rasos, estén al tanto de la realidad de lo que ocurre dentro y fuera de Corea del Norte y de cualquier asistencia humanitaria que esté en camino.

Hallazgos

● Kim Jong Un tiene el control total de las Fuerzas Armadas de Corea del Norte. El sistema está construido para proteger al régimen de golpes por parte de las mismas instituciones norcoreanas. Se impide que las unidades militares puedan dar un golpe mediante: un mando y control rígido y vertical, la prohibición de comunicación horizontal con otras unidades, y el “sistema de informes triple”, por el que los oficiales militares están flanqueados por oficiales políticos y de seguridad que informan sobre ellos. Además, el acceso a la información externa está bloqueado y los soldados tienen acceso limitado a los sistemas de comunicación.

●  Estas medidas de protección contra golpes podrían producir el resultado no deseado de dejar al Ejército completamente desinformado durante una crisis. Si el régimen de Kim implosiona, es probable que se interrumpa el mando y control sobre las unidades del Ejército. Los militares podrían separarse del aparato del Partido-Estado, o podrían recibir órdenes contradictorias cuando las facciones en competencia intenten llenar el vacío de poder. En el peor de los casos, las unidades del Ejército Popular de Corea podrían pasar por defecto a la movilización en tiempos de guerra.

●  La disponibilidad de información externa, que ha aumentado a lo largo de los años, juega un papel importante y continuo en la configuración de los soldados del Ejército norcoreano. Es probable que los reclutas recientes del Ejército hayan estado expuestos a contenido extranjero antes de servir en la fuerza. Una de las primeras informaciones que los reclutas deben completar al ingresar al entrenamiento básico es una lista "voluntaria" de contenido de video "impuro" que han visto. Se les dice que una confesión completa garantizará el perdón de las transgresiones pasadas, pero se advierte que futuras violaciones adicionales serán castigadas severamente.

●  En las últimas dos décadas, la información del exterior y los dispositivos tecnológicos utilizados para consumir este contenido han llegado más allá de la frontera entre China y Corea del Norte y la frontera con Corea del Sur hasta áreas del interior de Corea del Norte, incluida Pyongyang. La corrupción en el Ejército, casi inexistente desde la década de 1980 hasta principios de la década de 2000, se ha generalizado desde mediados de la década de 2000. Los sobornos y otras formas de corrupción han permitido que el acceso a información externa quede impune, facilitando una mayor proliferación.

●  Sin embargo, la circulación de información en el Ejército enfrenta limitaciones estructurales. Poca información se comparte horizontalmente. Un sistema rígido y jerárquico transmite órdenes hacia abajo relacionadas con tareas, capacitación y adoctrinamiento político. Se utilizan medios convencionales para transmitir información hacia abajo y hacer fluir información hacia arriba, y las comunicaciones sensibles se transmiten a través del código Morse o por teléfono, a las que los soldados ordinarios del no tienen acceso. Solo individuos selectos en posiciones de liderazgo tienen acceso a comunicaciones con unidades superiores.

●  La formación político-ideológica todavía consume una cantidad excesiva de tiempo en la vida de un soldado del Ejército Popular Popular de Corea y se ha intensificado en los últimos años. Un soldado que sirve hasta diez años, recibe hasta 10.000 horas de adoctrinamiento político.

Volver a: El ejército de los adoctrinados (I): cómo es el sistema de poder y mando entre el Ejército y el Partido de Corea del Norte

Esta es una selección del libro Army of the Indoctrinated. The Suryong, the Soldier, and Information in the KPA de George Hutchinson (HRNK). El libro completo puede descargarse aquí.

Traducción: Agustín Menéndez
Edición: Florencia Grieco

Las opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de sus autores y no representan necesariamente la opinión de CADAL.

George Hutchinson

Editor general de la Revista Internacional de Estudios Coreanos y miembro del Consejo Internacional de Estudios Coreanos. Es miembro sénior de SecuriFense Inc., que asesora a la Fuerza Aérea de Estados Unidos en asuntos relativos a sus bases militares en la República de Corea. Fue durante más de veinticinco años oficial y suboficial en la Fuerza Aérea de Estados Unidos, incluyendo varias asignaciones en la República de Corea. Ha publicado en el International Journal of Korean Studies, U.S. Naval Institute Proceedings y Air Force Journal of Logistics y ha escrito informes para Korea Economic Institute of America y Marine Corps University Press. Tiene una maestría en gestión logística del Instituto de Tecnología de la Fuerza Aérea de Estados Unidos y es candidato a Ph.D. en la Escuela de Política y Gobierno de la Universidad George Mason.

 
 
 

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