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Corea del Norte bajo la lupa

07-12-2021

La pérdida de peso de Kim Jong Un: una mirada clínica

En abril de 2020, Kim desapareció de la escena pública durante semanas. Su exceso de peso despertó todo tipo de rumores sobre su salud, al punto de que se llegó a hablar de su muerte y de cómo sería la sucesión en el liderazgo de Corea del Norte. Este año, Kim ofreció una imagen radicalmente diferente: según fuentes de Corea del Sur, en los últimos meses perdió unos 20 kilos. ¿Adelgazó intencionalmente o está enfermo? ¿Qué consecuencias políticas tiene la salud de un líder sin sucesores conocidos?
Por Kenneth B. Dekleva M.D.

(38 North) Algunos informes recientes de medios de comunicación de Occidente, Corea del Sur e incluso de Corea del Norte destacan la pérdida de peso de Kim Jong Un, desatando una oleada de especulaciones sobre si su pérdida de peso es intencionada o se debe a una enfermedad. Una revisión cuidadosa de los comentarios en los medios norcoreanos y del comportamiento político reciente de Kim y sus probables intenciones sugiere que esa pérdida de peso de Kim es intencional y está relacionada con asuntos de salud. Tanto el deseo de mejorar su estado físico (o su opuesto, el potencial empeoramiento de su salud) como su actual salud tienen enormes implicaciones políticas para la península coreana.

Desde que asumió el poder en diciembre de 2011, tras la repentina muerte a causa de un paro cardíaco de su padre, Kim Jong Il, Kim ha ganado una cantidad considerable de peso. Mide aproximadamente 1,70 metros, se cree que pesa más de 135 kilos y sufre de obesidad mórbida (que se establece cuando el índice de masa corporal [IMC] es superior a 40: los números anteriores sugieren que Kim tenía un IMC de 47). El peso de Kim genera por sí mismo preocupaciones legítimas respecto de su salud y una eventual enfermedad cardíaca, diabetes secundaria, apnea obstructiva del sueño, hipertensión y colesterol elevado. Estos factores de riesgo, junto con los antecedentes familiares de enfermedades cardíacas (tanto de su padre, Kim Jong Il, como de su abuelo, Kim Il Sung) y su irrenunciable hábito de fumar, suponen para Kim un alto riesgo de sufrir un paro cardíaco o un derrame cerebral en la próxima década.

El contexto político interno de esta pérdida de peso de Kim, que siguió a una ausencia de la escena pública de varias semanas, tiene consecuencias importantes para Corea del Norte. En los últimos meses, Kim ha subrayado públicamente la necesidad de luchar contra los adversarios y las condiciones externas, refiriéndose incluso a la trágica "ardua marcha" de finales de los años 90, en la que más de un millón de norcoreanos murieron a causa de la hambruna, y reconoció la actual escasez de alimentos. [1]

Kim quiere utilizar su pérdida de peso con fines políticos: sirve para humanizarlo y hacerlo más atractivo, no solo para el público norcoreano. En este sentido, Kim está actuando como un líder muy moderno. Millennial.

Los medios de comunicación norcoreanos llegaron a lamentar que los ciudadanos estuvieran "desconsolados" al ver a su líder tan "demacrado" en una aparición pública durante un evento artístico transmitido por televisión. Lo más sorprendente de ese comentario en los medios de comunicación de Corea del Norte es que haya existido: la salud de Kim, como la de la mayoría de los líderes autocráticos, siempre ha sido un secreto de Estado celosamente guardado. Esta apertura de los medios estatales en el tema sugiere que Kim quiere utilizar su pérdida de peso con fines políticos. Pero hacerlo también sirve para humanizar a Kim y hacerlo más atractivo, no solo para el público norcoreano. En este sentido, Kim está actuando como un líder muy moderno. Millennial.

¿Qué podría explicar su reciente pérdida de peso si no se debe a una enfermedad subyacente? Una posibilidad es que haya tomado medicamentos para bajar de peso durante los últimos meses, algo que en condiciones normales le permitiría perder entre medio kilo y un kilo por semana si es acompañado de una dieta adecuada. [2] Alternativamente, es posible que Kim se haya sometido a un procedimiento de cirugía bariátrica para colocarle un cinturón gástrico o un bypass gástrico. En la mayoría de los casos, estas intervenciones se pueden hacer mediante laparoscopia y producen una pérdida de peso de dos kilos por semana, con una pérdida en el largo plazo del 50 por ciento del exceso de peso (hasta llegar, por ejemplo, a un IMC de 25).

En este punto, solo el tiempo y una ulterior pérdida de peso podrán responder la pregunta de si Kim se ha sometido a una cirugía bariátrica o si ha sufrido una pérdida de peso mediante un tratamiento médico. Dicho esto, incluso si Kim finalmente ha decidido prestar más atención a su salud, solo tendremos una idea más acabada de sus intenciones si también deja de fumar y de beber en exceso. Como vimos por primera vez durante las cumbres de 2018 con el presidente surcoreano Moon Jae-in, la esposa de Kim (Ri Sol Ju) lo ha regañado, incluso en público, para que deje de fumar. Es posible que ella haya desempeñado un papel importante en las recientes decisiones de Kim acerca de su salud.

Incluso si Kim finalmente ha decidido prestar más atención a su salud, solo tendremos una idea más acabada de sus intenciones si también deja de fumar y de beber en exceso.

También es posible que el COVID, las mutaciones y las variantes que circulan (algunas de ellas aún más infecciosas) hayan alarmado a Kim, ya que su obesidad mórbida y sus probables enfermedades cardiovasculares y la diabetes tipo 2 son factores de riesgo en este caso. También puede estar motivado para mantenerse en buen estado de salud para cumplir sus objetivos de largo plazo para Corea del Norte.

En la medida en que Kim le pide al pueblo norcoreano que se ajuste más el cinturón, es políticamente prudente que él pierda peso. Sin duda, no puede dejar de notar la buena salud y el vigor de otros líderes de más edad con los que trata, como los presidentes de China, Xi Jinping; de Rusia, Vladimir Putin, y de Corea del Sur, Moon Jae-in. Y lo más importante: si desea pasar el linaje del monte Paektu a uno de sus hijos [N. del E.: la línea de sucesión familiar de generación en generación de los Kim], tendrá que mantenerse en un estado de salud lo suficientemente bueno para hacerlo con tiempo (como fue el caso de su padre antes de asumir el poder) en comparación con el corto período de preparación que tuvo él después del derrame cerebral de Kim Jong Il en 2008.

Es posible que Kim haya comenzado a apreciar que su longevidad y su salud, y no solo las armas nucleares, son lo que asegura la supervivencia de Corea del Norte y su legado. En este sentido, su pérdida de peso puede no ser algo malo. Es una señal para Estados Unidos y otros países de que un Kim más saludable tendrá más tiempo para esperar a que haya condiciones óptimas para negociar. Los presidentes Joseph Biden, Xi, Moon y Putin deberían tomar nota de ello.

Notas:

[1] . “Tercera reunión plenaria del 8º Comité Central del Partido de los Trabajadores de Corea”, Rodong Sinmun, 16 de junio de 2021.

[2] . Los ejemplos pueden incluir inyecciones de metformina, topiramato, fentermina, liraglutida (o semaglutida) u otros medicamentos para perder peso más específicos. Los enumerados anteriormente son comunes y están disponibles de forma genérica, y los norcoreanos podrían conseguirlos fácilmente en China.

Traducción: Agustín Menéndez

Edición: Florencia Grieco

Las opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de sus autores y no representan necesariamente la opinión de CADAL.

Kenneth B. Dekleva M.D.
Se desempeñó como psiquiatra y funcionario médico regional en el Departamento de Estado de Estados Unidos entre 2002 y 2016. Es profesor asociado de Psiquiatría y director de Integración de Psiquiatría y Medicina de la UT Southwestern Medical Center, Dallas, Texas. Publicó perfiles enfocados en el liderazgo y la psicología política de Radovan Karadzic, Slobodan Milosevic, Kim Jong Un, Xi Jinping, Vladimir Putin y Kim Jong Il.
 
 
 

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