Derechos Humanos y
Solidaridad Democrática Internacional

Artículos

Corea del Norte bajo la lupa

11-08-2022

Prisioneros con uniforme militar: por qué el ejército norcoreano atrae cada vez menos reclutas

(NKDB) Durante décadas, el ingreso al Ejército fue la vía por excelencia para que los hombres norcoreanos de pobres antecedentes familiares se asegurasen el ingreso al Partido y, en consecuencia, el futuro laboral y el ascenso social en Corea del Norte. La hambruna de los años 90 cambió esa perspectiva: con el colapso del sistema centralizado de distribución y la incapacidad del Estado para proveer alimentos suficientes a toda la población, gran parte de los ciudadanos comunes pasaron a vivir de los mercados ilegales y el servicio militar dejó de ser una apuesta segura para la supervivencia. Publicamos a continuación un extracto de Prisioners in military uniform, una investigación de la organización Database Center for North Korean Human Rights (NKDB) que mapea los cambios en las condiciones de vida y trabajo de los soldados norcoreanos durante los últimos diez años y revela hasta qué punto Kim Jong Un endureció la política de reclutamiento y disciplina militar para contener la caída de ingresantes al Ejército norcoreano.
Por Insung Kim, Hyun-min An, Hanna Song, Seungju Lee
 

(NKDBIntroducción

En noviembre de 2017, el mundo quedó capturado por las imágenes de video de un soldado norcoreano que corría a través la Zona Desmilitarizada (DMZ, en inglés) mientras sus compañeros norcoreanos le disparaban para evitar que escapara a Corea del Sur. Durante el tratamiento médico de las heridas del soldado que sufrió durante su fuga, los médicos surcoreanos descubrieron parásitos en sus intestinos: uno de ellos aseguró que era algo que solo había visto en los libros de medicina.

Este episodio atrajo, por un breve momento, la atención del mundo hacia Corea del Norte. La audaz fuga del soldado mostró un lado diferente del ejército de Corea del Norte del que normalmente se ve en las noticias, en general asociado con pruebas de misiles y grandes desfiles. En cambio, vimos a un miembro del ejército de Corea del Norte volverse activamente contra el régimen y desertar a Corea del Sur, donde la gravedad de la situación en Corea del Norte se hizo más evidente. Meses después, en 2018, NKDB publicó la edición coreana del informe Prisoners in Military Uniform, arrojando más luz sobre la situación de los derechos humanos que sufren los soldados en Corea del Norte.

El ejército de Corea del Norte sigue siendo una organización clave que juega un papel fundamental en la protección del régimen, lo que requiere el mantenimiento de una fuerza militar a gran escala a pesar de las constantes dificultades económicas. Con el final de la Guerra Fría y en medio de una serie de transiciones sistémicas en los países socialistas de Europa del Este, Kim Jong Il implementó la estrategia de “el Ejército primero”, conocida como Songun, con el fin de fortalecer el régimen. Incluso después del nombramiento de su sucesor, Kim Jong Un, en 2009, Corea del Norte no dudó en lanzar provocaciones armadas de acuerdo con sus intereses internos y externos, como el hundimiento del ROKS Cheonan y el bombardeo de la isla Yeonpyeong en 2010, así como las tensiones en la península de Corea en 2017. Según el Libro Blanco de Defensa de 2020, Corea del Norte tiene aproximadamente 9 millones de soldados: 1,28 millones de soldados en tiempos normales de paz en el Ejército, la Armada, la Fuerza Aérea y las fuerzas estratégicas, y otros 7,62 millones de tropas de reserva.

Hasta hace poco, los hombres de Corea del Norte debían servir en el ejército durante diez años y las mujeres durante siete. Las personas que prestan servicio militar están expuestas a graves violaciones de los derechos humanos durante ese período de servicio militar, incluyendo palizas, actos violentos, violencia sexual y discriminación, además de la falta de servicios básicos como el derecho a la alimentación, vestimenta, techo y tratamiento médico.

Después del colapso del sistema público de distribución a mediados de la década de 1990, como consecuencia de la “Ardua Marcha” [la hambruna], las autoridades de Corea del Norte no han podido proporcionar suficiente comida a los militares, y mucho menos a la población en general. Esto no solo es un problema debido al creciente número de soldados que sufren desnutrición, sino que también se producen violaciones secundarias de los derechos humanos debido a que los soldados abandonan las instalaciones militares para saquear las aldeas cercanas de modo de saciar su hambre.

Si un soldado es herido o muerto en el curso del entrenamiento o de sus tareas, el Estado no proporciona compensación, e incluso si un soldado muere debido a actos violentos, el caso será encubierto, tratado como una muerte ocurrida durante el entrenamiento y el cuerpo no será entregado a la familia. Estos incidentes ocurren con frecuencia y vulneran el derecho a la vida del soldado.

La cuestión de cómo concienciar a los soldados norcoreanos sobre la situación dentro de las fuerzas armadas y el régimen de Corea del Norte es un componente crítico ante una eventual confrontación militar en la península de Corea. A pesar de que los soldados norcoreanos son víctimas del entorno hostil promovido por el régimen, no sienten hostilidad hacia el liderazgo militar o el liderazgo norcoreano, sino hacia Corea del Sur, y esto se debe al continuo adoctrinamiento militar. Los líderes militares de Corea del Norte son potenciales amenazas a la seguridad que podrían aumentar la gravedad y el alcance de los daños en caso de un conflicto armado en la península de Corea. Además, incluso si el ejército de Corea del Norte se disolviese tras una unificación, si los soldados norcoreanos mantienen esta fuerte hostilidad hacia el Sur, esto podría convertirse en un obstáculo importante para la integración social entre las dos Coreas.

Las graves violaciones de los derechos humanos que ocurren dentro de las fuerzas armadas son encubiertas por la omnipresente propaganda producida por las autoridades de Corea del Norte, evitando las críticas y la resistencia de los ciudadanos norcoreanos. Para inducir apoyo a las fuerzas armadas, el régimen de Corea del Norte cultiva constantemente un ambiente de crisis de seguridad, dejando al pueblo norcoreano sin otra opción que confiar más en la propaganda que en los rumores sobre las violaciones de los derechos humanos en las fuerzas armadas.

Prisioneros con uniforme militar: por qué el ejército norcoreano atrae cada vez menos reclutas

 

Discriminación por antecedentes familiares

En Corea del Norte, el Songbun (sistema social a partir de los antecedentes familiares) juegan un papel fundamental en el proceso de adquisición de estatus social individual. En los casos en que el songbun o los antecedentes familiares son pobres, las personas se ven privadas de la oportunidad de recibir educación superior e ir a la universidad, se imponen restricciones a la elección del trabajo, la entrada al Partido y el nombramiento como funcionario. Las personas también se ven privadas de su derecho a vivir en Pyongyang y son discriminadas en muchos otros aspectos de su vida personal. Del mismo modo, el songbun y los antecedentes familiares también afectan el enrolamiento en el ejército.

Cuando los hombres norcoreanos cumplen catorce años, se registran para el servicio militar. Al cumplir quince años, pasan dos rondas de chequeos físicos y después de graduarse de la escuela secundaria, ingresan al ejército a los diecisiete años. En el pasado, los criterios para aprobar el chequeo físico eran medir más de 150 centímetros y pesar más de 48 kilos, pero debido a la escasez de alimentos y al crecimiento atrofiado resultante entre los jóvenes de Corea del Norte, desde agosto de 1994 en adelante, el estándar se redujo a un mínimo de 148 centímetros y 43 kilos. Esta medida se ha flexibilizado también por la falta de personas que cumplan con los criterios para enrolarse.

En el pasado, aunque el Ejército de Corea del Norte mantuvo un sistema de reclutamiento obligatorio, en realidad estaba más cerca de un sistema voluntario. Esto se debe a que después de completar diez años de servicio militar, la mayoría podía convertirse en miembro del Partido. En Corea del Norte, si uno espera lograr avances sociales, convertirse en miembro del Partido de los Trabajadores es muy importante. Llegar a ser miembro del Partido mediante las propias habilidades personales en el lugar de trabajo es muy difícil, pero serlo a través del servicio militar es relativamente fácil. Este beneficio llevaba a los hombres norcoreanos a optar por el servicio militar.

Además, la sociedad norcoreana solo veía como miembros de pleno derecho a quienes han hecho el servicio militar, por lo que también prevalecía la percepción social de que hay que alistarse en el ejército. Debido a esto, las autoridades de Corea del Norte no tenían que preocuparse por tener un número insuficiente de reclutas. Sin embargo, después de la “Ardua Marcha” de mediados de la década de 1990 y el colapso del sistema de distribución pública, la gente comenzó a sobrevivir gracias a los mercados, lo que llevó a un sistema de monetización sin precedentes en el país. Debido a este cambio, los ciudadanos comunes gradualmente comenzaron a preferir ganar dinero en lugar de convertirse en miembros del Partido, lo que provocó una disminución en el número de personas que deseaban unirse a las Fuerzas Armadas.

Con el fin de fomentar el enrolamiento militar voluntario, el gobierno llevó a cabo movilizaciones masivas. Sin embargo, como la población en general comenzó a eludir el servicio militar y el número de reclutas pasó a ser insuficiente, en marzo de 2003, el gobierno norcoreano promulgó una nueva política de servicio militar. De acuerdo con esta política, cualquier persona menor de veintiocho años que no hubiera completado su servicio militar estaba sujeta incondicionalmente al servicio militar obligatorio; ese rango de edad se ajustó posteriormente a los veinticinco años. Además, durante el gobierno de Kim Jong Un también se ha implementado una política de servicio obligatorio para las mujeres.

Prisioneros con uniforme militar: por qué el ejército norcoreano atrae cada vez menos reclutas

Conclusión

Hay factores externos e internos que juegan un papel en el fortalecimiento de la disciplina y la represión interna en Corea del Norte. En particular, la “afluencia de ideas externas” y la “mercantilización” son factores externos con suficiente poder para sacudir la estabilidad del sistema. En reacción, el régimen de Kim Jong Un ha tomado medidas enérgicas relativas a la disciplina militar desde que asumió el poder, fortaleciendo esa disciplina a través de acciones como prohibir salir de las instalaciones militares.

Sin embargo, la influencia de estos factores externos que perturban la vida cotidiana en Corea del Norte continuará. Es entonces el momento de empezar a promover un cambio de percepción entre los miembros del Ejército de Corea del Norte y hacer esfuerzos para que los soldados norcoreanos empiecen a reconocer el valor de los derechos humanos.

Hay tres tareas principales en el futuro en este sentido. Una es investigar la situación de los derechos humanos de las mujeres en el Ejército de Corea del Norte. En segundo lugar, se deben hacer esfuerzos para monitorear a los perpetradores de violaciones a los derechos humanos en el país. Por último, los gobiernos y la sociedad civil deben continuar planteando la situación de los derechos humanos en Corea del Norte para que los ciudadanos norcoreanos aquieran conciencia de ellos en su propia sociedad.

●     Este texto es una selección de extractos del informe Prisoners in Military Uniform: Human Rights in the North Korean Military publicado por Database Center for North Korean Human Rights (NKDB).

Traducción: Agustín Menéndez
Edición: Florencia Grieco

Las opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de sus autores y no representan necesariamente la opinión de CADAL.

Insung Kim, Hyun-min An, Hanna Song, Seungju Lee
Investigadores de NKDB. Database Center for North Korean Human Rights (NKDB) fue creado en 2003. Es una organización de la sociedad civil sin ánimo de lucro que documenta las violaciones de los derechos humanos en Corea del Norte y ofrece ayuda a las víctimas.
 
 
 

Más sobre Corea del Norte
 
 
 
Ultimos videos